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II
Para mi gran asombro, descubrí un día, que no era la
concepción médica del sueño, sino la popular, medio
arraigada aún en la superstición, la más cercana a la
verdad. Tales conclusiones sobre los sueños fueron
el resultado de aplicar a ellos un nuevo método de in-
vestigación psicológica que me había prestado exce-
lentes servicios en la solución de las fobias, obse-
siones y delirios, y que desde entonces había sido
aceptado, con el nombre de psicoanálisis, por toda
una escuela de investigadores. Las múltiples analo-
gías de la vida onírica con los más diversos estados
psicopatológicos de la vida despierta han sido acerta-
damente indicadas por numerosos investigadores mé-
dicos. Había, pues, desde un principio, grandes espe-
ranzas de que un procedimiento investigativo, cuya
eficacia se había comprobado en los productos psico-
páticos, pudiera aplicarse también a la explicación de
los sueños. Las obsesiones y delirios son tan extraños
a la conciencia normal como los sueños a la concien-
cia despierta, para la cual permanecen igualmente des-
conocidos los orígenes respectivos de ambas clases
de fenómenos. En las citadas formaciones psicopáti-
cas, es un interés práctico el que llevó a investigar su
procedencia y génesis, pues la experiencia había en-
señado que el descubrimiento de 'aquellas rutas men-
tales ocultas a la conciencia que ponen en comuni-S.
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Los sueños1901-001/1922.es