Los sueños1901-001/1922.es
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    Los filósofos no han podido hasta ahora ocuparse
    de una psicología de la represión. Está, pues, justifi-
    cado, que aproximándonos al aún desconocido estado
    de cosas, intentemos formarnos una idea de la génesis
    de la formación de los sueños. El esquema que nues-
    tras investigaciones generales, y no solamente las del
    problema de los sueños, nos permiten establecer, es
    harto complicado, pero no podemos servirnos de otro
    más sencillo. Suponemos que en nuestro aparato psí-
    quico existen dos instancias generadoras de ideas, de
    las cuales la segunda posee el privilegio de que sus
    productos encuentran abierto el acceso a la conciencia,
    mientras que la actividad de la primera instancia es in-
    consciente en sí y no puede llegar a la conciencia sino
    pasando por la segunda. En la frontera entre ambas
    instancias, o sea en el paso de la primera a la segun-
    da, se encuentra una censura que no deja pasar sino
    aquello que le agrada, deteniendo todo lo demás. Lo
    rechazado por la censura se halla entonces, según
    nuestra definición anterior, en estado de represión.
    Bajo determinadas condiciones, una de las cuales es
    el sueño, se transforma la relación de las fuerzas entre
    ambas instancias, de tal modo, que lo reprimido no
    puede ya ser retenido por completo. Esto sucede, ha-
    llándose dormido el sujeto, por un relajamiento de la
    censura, y entonces lo hasta el momento reprimido

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    consigue abrirse camino hasta la conciencia. Mas
    como la censura no cesa jamás totalmente, sino que lo
    que hace es sufrir una disminución, tiene lo reprimido
    que tolerar transformaciones encaminadas a mitigar
    aquellos de sus caracteres que provocan la repulsa.
    Lo que en este caso llega a hacerse consciente es una
    especie de transacción entre lo intentado por una de
    las instancias y lo permitido por la otra. Represión-
    relajamiento de la censura-
    transacción, es también el esquema fundamental
    de la génesis de otras muchas formaciones psicopáti-
    cas y no sólo el de la del sueño. En la formación de
    tales transacciones obsérvase siempre, y no únicamen-
    te en las oníricas, los procesos de condensación, des-
    plazamiento y utilización de asociaciones superficiales,
    que hemos observado en la elaboración del sueño.

    No tenemos motivo alguno para ocultar el elemen-
    to de demonismo que ha intervenido en la construc-
    ción de nuestro esclarecimiento de la elaboración
    del sueño. Los resultados de nuestro estudio nos dan
    la impresión de que la formación de los sueños oscu-
    ros se verifica como si una persona, dependiente de
    otra, tuviera que exteriorizar algo que había de ser
    desagradable para esta última. Partiendo de este símil
    hemos fijado el concepto de la deformación del
    sueño y el de la censura, y nos hemos esforzado en
    traducir nuestra impresión en una teoría psicológica,
    grosera aún, pero por lo menos claramente definida.
    Sea lo que quiera aquello con lo que un más transpa-
    rente conocimiento de la materia nos permita identifi-
    car nuestras dos instancias, esperamos quede confir-
    mada una parte de nuestra hipótesis: la relativa al he-
    cho de que la segunda instancia rige el acceso a la
    conciencia y puede impedírselo a la primera.

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    UNA TEORIA SEXUAL Y OTROS ENSAYOS

    Cuando el sujeto despierta, la censura recobra rápi-
    damente toda su intensidad y puede de nuevo destruir
    todo aquello que durante su debilidad ha dejado esca-
    par. Una experiencia, innumerables veces confirmada,
    muestra que nuestro olvido del sueño demanda,
    por lo menos en parte, esta explicación. Durante
    el relato de un sueño o durante su análisis, sucede con
    frecuencia que de repente vuelve a surgir un fragmen-
    to del sueño, que se creía olvidado. Este fragmento,
    hurtado al olvido, contiene siempre el mejor y más rá-
    pido acceso a la significación del sueño, y precisa-
    mente por ello estaba destinado al olvido, esto es, a
    una nueva represión.