S.
249
V
En los sueños complicados y confusos, de los que
nos ocupamos ahora, no puede atribuirse por comple-
to a los efectos de la condensación y la dramatización
la disparidad que se observa a primera vista entre el
contenido del sueño y las ideas del mismo, pues exis-
ten, de la actuación de un tercer factor, testimonios
muy dignos de ser tenidos en cuenta.Una vez conseguido, por medio del análisis, el co-
nocimiento de las ideas del sueño, lo primero que
echamos de ver, es que el contenido manifiesto del
mismo trata materias totalmente distintas que el la-
tente. Mas, en realidad, esto es tan sólo una apariencia
que se desvanece en cuanto la investigación se hace
más penetrante, pues entonces hallamos realizado en
las ideas del sueño todo el contenido del mismo y re-
presentadas casi todas las ideas por dicho contenido.
Mas, sin embargo, queda siempre alguna disparidad.
Aquello que en el sueño se presentaba, amplia y preci-
samente, como el contenido esencial, tiene que conten-
tarse, después del análisis, con un papel muy secunda-
rio entre las ideas del sueño; y lo que mis sentimien-
tos me hacen ver como lo más importante entre dichas
ideas, resulta que no se halla representado en el con-
tenido manifiesto o lo está solamente por una lejana
alusión y en la parte más imprecisa del mismo. Este
hecho puede describirse en la forma siguiente: Du-S.
250
rante la elaboracion del sueño, pasa
la intensidad psíquica desde las ideas
y representaciones a las que perte-
nece justificadamente, a otras que, a
mi juicio, no tienen derecho alguno a
tal acentuación. Ningún otro proceso contri-
buye tanto a ocultar el sentido del sueño y a hacer
irreconocible la conexión entre el contenido manifiesto
y las ideas latentes. Durante este proceso, que denomi-
naré desplazamiento del sueño (Traum-
verschiebung), veo así mismo transformarse
la intensidad psíquica, la importancia y la capacidad de
afecto de las ideas, en vitalidad material. Lo más cla-
ro del contenido del sueño, se me aparece a primera
vista como lo más importante, pero el análisis nos
muestra que un impreciso elemento del sueño consti-
tuye con frecuencia el más directo representante de la
principal idea latente.Lo que he denominado desplazamiento del sueño,
hubiera podido calificarlo también de transmuta-
ción de los valores psíquicos. Mas,
para dejar totalmente caracterizado este fenómeno,
debo añadir que su actuación varía mucho de inten-
sidad en los diferentes sueños. En algunos de ellos no
tiene lugar el menor desplazamiento, y éstos son, al
mismo tiempo, los más llenos de sentido y más com-
prensibles, por ejemplo, aquellos que hemos recono-
cido como realizaciones no disfrazadas de deseos. En
otros sueños, no hay un solo elemento de las ideas la-
tentes, que haya conservado su propio valor psíquico,
y a veces todo lo esencial de dichas ideas, aparece
sustituído por elementos secundarios. Entre estos ca-
racteres extremos existe toda una serie de grados in-
termedios. Cuánto más oscuro y confuso es un sueño,S.
251
UNA TEORIA SEXUAL Y OTROS ENSAYOS
más participación debe atribuirse en su formación al
factor desplazamiento.En el ejemplo que hemos hecho objeto de nuestro
análisis, aparece, como efecto del desplazamiento, el
hecho de que su contenido se halla diferentemente
centrado que las ideas. El contenido del sueño
muestra en primer término una situación en la que pa-
rece que mi compañera de mesa me hace una velada
declaración amorosa; lo más importante en las ideas
del sueño reposa en el deseo de gozar alguna vez un
amor desinteresado, que no «cueste nada», y esta idea
se oculta detrás de la frase hecha «por mis bellos ojos»
y la lejana alusión «espínacas».Cuando por medio del análisis podemos seguir paso
a paso el proceso del desplazamiento, llegamos a ad-
quirir datos seguros sobre dos discutidísimos proble-
mas de los sueños: sus estímulos y su conexión con la
vida despierta. Existen sueños que revelan inmediata-
mente su enlace con los sucesos del día anterior; pero
en otros no se descubre la menor huella de un tal en-
lace. Acudiendo en estos últimos, al análisis, puede
mostrarse que todo sueño, sin excepción alguna, está
ligado a una impresión de los últimos días – o quizá
más precisamente del último día antes del sueño (día
del sueño). Esta impresión, que constituye el estímulo
del sueño, puede ser de una tal importancia que no nos
maraville el ocuparnos de ella fuera del mismo, y en
este caso decimos, con razón, que nuestro sueño conti-
núa los importantes intereses de la vida despierta. Mas,
en general, cuando en el contenido del sueño aparece
una relación con una impresión diurna, suele ser ésta
tan insignificante, nimia y merecedora de ser olvidada,
que ni siquiera podemos recordarla sino con esfuerzo.
El mismo contenido del sueño parece entonces ocu-S.
252
parse–aun en los casos en que se muestra coheren-
te y comprensible– con las más ociosas nimiedades,
las cuales serían indignas de nuestro interés despierto.
A esta preferencia por lo indiferente y futil en el con-
tenido del sueño obedece en gran parte el desprecio
con que miramos los fenómenos oníricos.
El análisis destruye la apariencia en que se funda
este juicio despreciativo. Donde el contenido del sueño
presenta, en primer término, una impresión indiferente,
como estímulo, el análisis revela siempre el suceso
importante–justificado como estímulo–que sustituído
por la impresión indiferente, ha entrado en conexión
con sus enlaces asociativos. Así mismo, en aquellos
sueños cuyo contenido manifiesto actúa con un mate-
rial de representaciones desprovisto de importancia e
interés, descubre el análisis las numerosas rutas de
enlace, por medio de las cuales se une lo indiferente
con lo valioso, en la estimación psíquica de cada ele-
mento. Constituye tan solo un efecto
del proceso de desplazamiento el he-
cho de que en lugar de la impresión
justificadamente estimulante o el ma-
terial de justificado interés, sea lo in-
diferente lo que llegue a hacerse ad-
mitir en el contenido del sueño. Y si
para la resolución de los problemas del estímulo de
los sueños y de la conexión de los mismos con la ac-
tividad cotidiana, se tiene en cuenta los nuevos cono-
cimientos que hemos adquirido al sustituir el conte-
nido manifiesto por el latente, tendremos que convenir
en que el sueño no actúa nunca con
nada que no sea digno de ocupar tam-
bién nuestro pensamiento despierto,
y que las pequeñeces que no llegan
S.
253
UNA TEORIA SEXUAL Y OTROS ENSAYOS
a atraer nuestro interés durante el
día, son también impotentes para per-
seguirnos en nuestro sueño.¿Cuál es el estímulo del sueño en el ejemplo que
escogimos para nuestro análisis? El suceso –real-
mente insignificante– de que un amigo mío me pro-
curase un gratuito paseo en coche. La
escena de la mesa redonda, en mi sueño, contiene
una alusión a este motivo indiferente, pues en mi con-
versación con mi acompañante había yo establecido
un paralelo entre los taxímetros y las comidas en la
mesa redonda de los hoteles. Mas puedo también indi-
car el suceso importante que en mi sueño se deja re-
presentar por este otro insignificante: Días atrás me
había yo desprendido de una cantidad bastante eleva-
da, en favor de una persona de mi familia. Entre las
ideas latentes está la de que no sería extraño que di-
cha persona estuviese agradecida a mi beneficio, y
que, por lo tanto, su cariño no fuese «gratuito» (kos-
tenlos). La idea de cariño gratuito es precisamente la
que ocupa el primer término entre las que forman el
contenido latente del sueño. El hecho de que aún no
hace mucho tiempo había yo ido varias veces en co-
che con el pariente objeto de mi liberalidad, hace po-
sible que el paseo en coche dado con mi amigo me
recuerde mis relaciones con la otra persona. La im-
presión indiferente que por tales conexiones se con-
vierte en estímulo del sueño, tiene aún que cumplir otra
condición: la de ser reciente, esto es, proceder
del día del sueño.No puedo abandonar el tema del desplazamiento
sin hacer constar un singular proceso, que tiene lugar
en la formación del sueño, y en el que obran conjunta-
mente la condensación y el desplazamiento. En la pri-S.
254
PROF. S. FREUD
mera hemos examinado ya el caso de que dos repre-
sentaciones de las ideas del sueño, que tienen algo
común, un punto de contacto, son sustituídas, en el
contenido manifiesto, por una representación mixta, en
la cual aparece un claro nódulo que corresponde al
elemento común, e imprecisas determinantes acceso-
rias correspondientes a las peculiaridades de cada una
de dichas representaciones. Si a esta condensación se
añade un desplazamiento, no se produce una repre-
sentación mixta, sino que se forma un producto
común intermedio, que es a los elementos
que lo forman, lo que en el paralelógramo de las fuer-
zas son las resultantes a sus componentes. En el
contenido de uno de mis sueños se trata, por ejemplo,
de una inyección de propilena. El análisis me
conduce al principio a un suceso indiferente que había
actuado como estímulo del sueño, y en el cual se tra-
taba de la amilena. Pero al ciclo de ideas del
mismo sueño pertenece también el recuerdo de mi pri-
mera visita a Munich, en la que los Propíleos
atrajeron mi atención. Los resultados siguientes del
análisis me hicieron admitir, que el desplazamiento de
amilena a propilena, era debido a la influencia del se-
gundo ciclo de representaciones sobre el primero.
Propilena es, por decirlo así, la representación
intermedia entre amilena y propíleos, y
como tal, se ha introducido, a modo de transac-
ción, y por una condensación y un desplazamiento
simultáneos, en el contenido del sueño.Con mayor fuerza aún que al tratar de la condensa-
ción se impone aquí, al examinar el proceso del des-
plazamiento, la necesidad de hallar un motivo para
todos estos misteriosos esfuerzos de la elaboración
del sueño.
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Los sueños1901-001/1922.es