Los sueños1901-001/1922.es
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    V

    En los sueños complicados y confusos, de los que
    nos ocupamos ahora, no puede atribuirse por comple-
    to a los efectos de la condensación y la dramatización
    la disparidad que se observa a primera vista entre el
    contenido del sueño y las ideas del mismo, pues exis-
    ten, de la actuación de un tercer factor, testimonios
    muy dignos de ser tenidos en cuenta.

    Una vez conseguido, por medio del análisis, el co-
    nocimiento de las ideas del sueño, lo primero que
    echamos de ver, es que el contenido manifiesto del
    mismo trata materias totalmente distintas que el la-
    tente. Mas, en realidad, esto es tan sólo una apariencia
    que se desvanece en cuanto la investigación se hace
    más penetrante, pues entonces hallamos realizado en
    las ideas del sueño todo el contenido del mismo y re-
    presentadas casi todas las ideas por dicho contenido.
    Mas, sin embargo, queda siempre alguna disparidad.
    Aquello que en el sueño se presentaba, amplia y preci-
    samente, como el contenido esencial, tiene que conten-
    tarse, después del análisis, con un papel muy secunda-
    rio entre las ideas del sueño; y lo que mis sentimien-
    tos me hacen ver como lo más importante entre dichas
    ideas, resulta que no se halla representado en el con-
    tenido manifiesto o lo está solamente por una lejana
    alusión y en la parte más imprecisa del mismo. Este
    hecho puede describirse en la forma siguiente: Du-

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    rante la elaboracion del sueño, pasa
    la intensidad psíquica desde las ideas
    y representaciones a las que perte-
    nece justificadamente, a otras que, a
    mi juicio, no tienen derecho alguno a
    tal acentuación. Ningún otro proceso contri-
    buye tanto a ocultar el sentido del sueño y a hacer
    irreconocible la conexión entre el contenido manifiesto
    y las ideas latentes. Durante este proceso, que denomi-
    naré desplazamiento del sueño (Traum-
    verschiebung), veo así mismo transformarse
    la intensidad psíquica, la importancia y la capacidad de
    afecto de las ideas, en vitalidad material. Lo más cla-
    ro del contenido del sueño, se me aparece a primera
    vista como lo más importante, pero el análisis nos
    muestra que un impreciso elemento del sueño consti-
    tuye con frecuencia el más directo representante de la
    principal idea latente.

    Lo que he denominado desplazamiento del sueño,
    hubiera podido calificarlo también de transmuta-
    ción de los valores psíquicos. Mas,
    para dejar totalmente caracterizado este fenómeno,
    debo añadir que su actuación varía mucho de inten-
    sidad en los diferentes sueños. En algunos de ellos no
    tiene lugar el menor desplazamiento, y éstos son, al
    mismo tiempo, los más llenos de sentido y más com-
    prensibles, por ejemplo, aquellos que hemos recono-
    cido como realizaciones no disfrazadas de deseos. En
    otros sueños, no hay un solo elemento de las ideas la-
    tentes, que haya conservado su propio valor psíquico,
    y a veces todo lo esencial de dichas ideas, aparece
    sustituído por elementos secundarios. Entre estos ca-
    racteres extremos existe toda una serie de grados in-
    termedios. Cuánto más oscuro y confuso es un sueño,

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    UNA TEORIA SEXUAL Y OTROS ENSAYOS

    más participación debe atribuirse en su formación al
    factor desplazamiento.

    En el ejemplo que hemos hecho objeto de nuestro
    análisis, aparece, como efecto del desplazamiento, el
    hecho de que su contenido se halla diferentemente
    centrado que las ideas. El contenido del sueño
    muestra en primer término una situación en la que pa-
    rece que mi compañera de mesa me hace una velada
    declaración amorosa; lo más importante en las ideas
    del sueño reposa en el deseo de gozar alguna vez un
    amor desinteresado, que no «cueste nada», y esta idea
    se oculta detrás de la frase hecha «por mis bellos ojos»
    y la lejana alusión «espínacas».

    Cuando por medio del análisis podemos seguir paso
    a paso el proceso del desplazamiento, llegamos a ad-
    quirir datos seguros sobre dos discutidísimos proble-
    mas de los sueños: sus estímulos y su conexión con la
    vida despierta. Existen sueños que revelan inmediata-
    mente su enlace con los sucesos del día anterior; pero
    en otros no se descubre la menor huella de un tal en-
    lace. Acudiendo en estos últimos, al análisis, puede
    mostrarse que todo sueño, sin excepción alguna, está
    ligado a una impresión de los últimos días – o quizá
    más precisamente del último día antes del sueño (día
    del sueño). Esta impresión, que constituye el estímulo
    del sueño, puede ser de una tal importancia que no nos
    maraville el ocuparnos de ella fuera del mismo, y en
    este caso decimos, con razón, que nuestro sueño conti-
    núa los importantes intereses de la vida despierta. Mas,
    en general, cuando en el contenido del sueño aparece
    una relación con una impresión diurna, suele ser ésta
    tan insignificante, nimia y merecedora de ser olvidada,
    que ni siquiera podemos recordarla sino con esfuerzo.
    El mismo contenido del sueño parece entonces ocu-

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    parse–aun en los casos en que se muestra coheren-
    te y comprensible– con las más ociosas nimiedades,
    las cuales serían indignas de nuestro interés despierto.
    A esta preferencia por lo indiferente y futil en el con-
    tenido del sueño obedece en gran parte el desprecio
    con que miramos los fenómenos oníricos.
    El análisis destruye la apariencia en que se funda
    este juicio despreciativo. Donde el contenido del sueño
    presenta, en primer término, una impresión indiferente,
    como estímulo, el análisis revela siempre el suceso
    importante–justificado como estímulo–que sustituído
    por la impresión indiferente, ha entrado en conexión
    con sus enlaces asociativos. Así mismo, en aquellos
    sueños cuyo contenido manifiesto actúa con un mate-
    rial de representaciones desprovisto de importancia e
    interés, descubre el análisis las numerosas rutas de
    enlace, por medio de las cuales se une lo indiferente
    con lo valioso, en la estimación psíquica de cada ele-
    mento. Constituye tan solo un efecto
    del proceso de desplazamiento el he-
    cho de que en lugar de la impresión
    justificadamente estimulante o el ma-
    terial de justificado interés, sea lo in-
    diferente lo que llegue a hacerse ad-
    mitir en el contenido del sueño. Y si
    para la resolución de los problemas del estímulo de
    los sueños y de la conexión de los mismos con la ac-
    tividad cotidiana, se tiene en cuenta los nuevos cono-
    cimientos que hemos adquirido al sustituir el conte-
    nido manifiesto por el latente, tendremos que convenir
    en que el sueño no actúa nunca con
    nada que no sea digno de ocupar tam-
    bién nuestro pensamiento despierto,
    y que las pequeñeces que no llegan


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    UNA TEORIA SEXUAL Y OTROS ENSAYOS

    a atraer nuestro interés durante el
    día, son también impotentes para per-
    seguirnos en nuestro sueño.

    ¿Cuál es el estímulo del sueño en el ejemplo que
    escogimos para nuestro análisis? El suceso –real-
    mente insignificante– de que un amigo mío me pro-
    curase un gratuito paseo en coche. La
    escena de la mesa redonda, en mi sueño, contiene
    una alusión a este motivo indiferente, pues en mi con-
    versación con mi acompañante había yo establecido
    un paralelo entre los taxímetros y las comidas en la
    mesa redonda de los hoteles. Mas puedo también indi-
    car el suceso importante que en mi sueño se deja re-
    presentar por este otro insignificante: Días atrás me
    había yo desprendido de una cantidad bastante eleva-
    da, en favor de una persona de mi familia. Entre las
    ideas latentes está la de que no sería extraño que di-
    cha persona estuviese agradecida a mi beneficio, y
    que, por lo tanto, su cariño no fuese «gratuito» (kos-
    tenlos). La idea de cariño gratuito es precisamente la
    que ocupa el primer término entre las que forman el
    contenido latente del sueño. El hecho de que aún no
    hace mucho tiempo había yo ido varias veces en co-
    che con el pariente objeto de mi liberalidad, hace po-
    sible que el paseo en coche dado con mi amigo me
    recuerde mis relaciones con la otra persona. La im-
    presión indiferente que por tales conexiones se con-
    vierte en estímulo del sueño, tiene aún que cumplir otra
    condición: la de ser reciente, esto es, proceder
    del día del sueño.

    No puedo abandonar el tema del desplazamiento
    sin hacer constar un singular proceso, que tiene lugar
    en la formación del sueño, y en el que obran conjunta-
    mente la condensación y el desplazamiento. En la pri-

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    PROF. S. FREUD

    mera hemos examinado ya el caso de que dos repre-
    sentaciones de las ideas del sueño, que tienen algo
    común, un punto de contacto, son sustituídas, en el
    contenido manifiesto, por una representación mixta, en
    la cual aparece un claro nódulo que corresponde al
    elemento común, e imprecisas determinantes acceso-
    rias correspondientes a las peculiaridades de cada una
    de dichas representaciones. Si a esta condensación se
    añade un desplazamiento, no se produce una repre-
    sentación mixta, sino que se forma un producto
    común intermedio, que es a los elementos
    que lo forman, lo que en el paralelógramo de las fuer-
    zas son las resultantes a sus componentes. En el
    contenido de uno de mis sueños se trata, por ejemplo,
    de una inyección de propilena. El análisis me
    conduce al principio a un suceso indiferente que había
    actuado como estímulo del sueño, y en el cual se tra-
    taba de la amilena. Pero al ciclo de ideas del
    mismo sueño pertenece también el recuerdo de mi pri-
    mera visita a Munich, en la que los Propíleos
    atrajeron mi atención. Los resultados siguientes del
    análisis me hicieron admitir, que el desplazamiento de
    amilena a propilena, era debido a la influencia del se-
    gundo ciclo de representaciones sobre el primero.
    Propilena es, por decirlo así, la representación
    intermedia entre amilena y propíleos, y
    como tal, se ha introducido, a modo de transac-
    ción, y por una condensación y un desplazamiento
    simultáneos, en el contenido del sueño.

    Con mayor fuerza aún que al tratar de la condensa-
    ción se impone aquí, al examinar el proceso del des-
    plazamiento, la necesidad de hallar un motivo para
    todos estos misteriosos esfuerzos de la elaboración
    del sueño.