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Los filósofos no han podido hasta ahora ocuparse de una
psicología de la represión. Está, pues, justificado, que apro-
ximándonos al aún desconocido estado de cosas, intentemos
formarnos una idea de la génesis de la formación de los sue-
ños. El esquema que nuestras investigaciones generales, y
no solamente las del problema de los sueños, nos permiten
establecer, es harto complicado, pero no podemos servirnos
de otro más sencillo. Suponemos que en nuestro aparato psí-
quico existen dos instancias generadoras de ideas, la segun-
da de las cuales posee el privilegio de que sus productos en-
cuentran abierto el acceso a la conciencia, mientras que la
actividad de la primera instancia es inconsciente en sí y no
puede llegar a la conciencia sino pasando por la segunda. En
la frontera entre ambas instancias, o sea en el paso de la pri-
mera a la segunda, se encuentra una censura que no deja
pasar sino aquello que le agrada, deteniendo todo lo demás.
Lo rechazado por la censura se halla entonces, según nues-
tra definición anterior, en estado de represión. Bajo determi-
nadas condiciones, una de las cuales es el sueño, se transfor-
ma la relación de las fuerzas entre ambas instancias, de tal
modo, que lo reprimido no puede ya ser retenido por com-
pleto. Esto sucede, hallándose dormido el sujeto, por un rela-
jamiento de la censura, y entonces, lo hasta el momento re-
primido, consigue abrirse camino hasta la conciencia. Mas
como la censura no cesa jamás totalmente, sino que lo que
hace es sufrir una disminución, tiene lo reprimido que tolerar
transformaciones encaminadas a mitigar aquellos de sus ca-
racteres que provocan la repulsa. Lo que en este caso llegaS.
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a hacerse consciente es una especie de transacción entre lo
intentado por una de las instancias y lo permitido por la otra.
Represión–relajamiento de la censura-
transacción, es también el esquema fundamental de la
génesis de otras muchas formaciones psicopáticas-
y no sólo
el de la del sueño. En la formación de tales transacciones
obsérvanse siempre, y no únicamente en las oníricas, los pro-
cesos de condensación, desplazamiento-
y utilización de aso-
ciaciones superficiales, que hemos observado en la elabora-
ción del sueño.No tenemos motivo alguno para ocultar el elemento de
demonismo que ha intervenido-
en la construcción de nuestro
esclareci-
miento de la elaboración del sueño. Los resultados
de nuestro estudio nos dan la impresión de que la formación-
de los sueños oscuros se verifica como si una persona, de
pendiente de otra, tuviera que exteriorizar algo que había de
ser desagradable para esta última. Partiendo de este simil,-
hemos fijado el concepto de la deformación del sue-
ño y el de la censura, y nos hemos esforzado-
en traducir
nuestra impresión en una teoría psicológica,-
grosera aún,
pero, por lo menos, claramente definida. Sea lo que quiera
aquello con lo que un más transparente-
conocimiento de la
materia nos permita identificar-
nuestras dos instancias, espe-
ramos quede confirmada una parte de nuestra hipótesis:-
la
relativa al hecho de que la segunda-
instancia rige el acceso a
la conciencia y puede impedírselo-
a la primera.Cuando el sujeto despierta, la censura recobra rápidamen-
te toda su intensidad y puede, de nuevo, destruir todo aque-
llo-
que durante su debilidad-
ha dejado escapar. Una expe-
riencia-
innumerables veces confirmada,-
muestra que nuestro
olvido del sueño demanda,-
por lo menos en parte,-
esta-
explicación. Durante el relato de un sueño o durante su
análisis,-
sucede con frecuencia-
que de repente vuelve-
a surgir-
un-
fragmento-
del sueño, que se creía-
olvidado. Este fragmen-
to,-
hurtado-
al olvido, contiene-
siempre-
el mejor-
y más-
rápido-
acceso-
a la significación-
del sueño, y precisamente-
por-
ello-
estaba-
destinado-
al olvido,-
esto-
es, a una nueva-
represión.
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Los sueños1901-001/1929.es